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  • Edmée Montilla Ortiz

Empoderamiento en femenino

Ver un cambio social orientado a la igualdad es genial. Ser parte de uno es una experiencia indescriptible.


Sin lugar a dudas las mujeres hemos avanzado mucho, y se lo debemos a seres humanos que han sabido dejar huella a través de sus conocimientos como Helen Keller, Sally Ride, Maya Angelou, Malala Yousafzai o Kamala Harris, por mencionar algunas. Cuando conoces sus historias, tienen algo en común: pasión.


La lista es larga y es momento de hacerla infinita. En el mundo hay mujeres haciendo cosas maravillosas, orientadas a un cambio social, económico e igualitario. Ellas abrieron las puertas que por nacimiento nos fueron negadas, y debemos continuar con su misión. De forma estratégica, utilizando la razón y la pasión que nos caracteriza para seguir abriendo caminos para las próximas generaciones.


Me resulta interesante el uso de ciertas palabras aplicadas al futuro femenino que son repetidas como sacadas de un mismo texto pero sin contexto, como por ejemplo “empoderamiento”, concepto utilizado por muchos profesionales para crear marcas que no marcan.


Mucho se habla de el, pero muy pocos logran llevarlo a cabo de forma que impacte y que genere un verdadero cambio social. El empoderamiento no se limita a una charla o a una frase bonita cada mañana en las redes. Debe ir acompañado de herramientas de vida que logren ampliar el conocimiento personal y profesional. Hoy día se sobre utiliza este concepto para victimizar al género, en lugar de hacer lo contrario. He participado de eventos (de cuatro horas y más) en las que el orador hace llorar a todo el mundo y he salido más confundida de lo que entré. Acaso, ¿eso es empoderamiento?


Utilizar las situaciones personales de otros para lucrarse es totalmente anti-ético y refleja todo lo contrario al concepto; ya que estás desvalorizando a la mujer, y ante todo su experiencia de vida. Sabemos que la lucha y la frustración es real, pero no necesitamos un recordatorio diario y mucho menos que hagan dinero con ello. Las mujeres no tenemos que sentirnos víctimas, cuando somos protagonistas haciendo cambios diarios a nivel familiar y social.


El empoderamiento es el proceso que permite el incremento de la participación de las mujeres en todos los aspectos de su vida personal y social. Debe ser inculcado desde la niñez, para que a temprana edad aprendan a discernir, tomar decisiones, y que sepan su valor como los seres humanos que son. Que puedan crear cambios sin miedos sabiendo que tendrán el apoyo necesario para ser lo que ellas quieran y decidan ser.


Una mujer empoderada no cambia una vida, cambia generaciones. No existe razón alguna para sentir pena por nosotras mismas, eso no te sacará del círculo que deseas romper. Hay situaciones en la vida por las que todo ser humano pasa indistintamente su género. Son experiencias que tienes que vivir para aprender a manejar las próximas que se presentarán. Si te sientas y miras hacia al lado, podrás ver que existen mujeres que se han levantado ante adversidades críticas. Es ahí donde debes preguntarte: ¿Si ella lo logró, por qué yo no? ¿Cómo una mujer sin recursos puede llegar a donde otras que sí los tienen no han podido? Una mala situación no te define, cómo la manejes sí.


Antes de emprender tuve la oportunidad, de trabajar en dos empresas lideradas por mujeres de carácter recio, muy inteligentes, y orientadas al cambio. Estas me inculcaron la importancia de la seguridad profesional y de trazarme grandes retos. Me dieron la oportunidad de equivocarme sin ser juzgada por ello, fomentaron la importancia de la educación y del trabajo arduo para lograr mis metas. Marcaron mi camino y me demostraron que no existe industria determinada por un género. Su temple y manejo de emociones al momento de presentar servicios, no permitían que el prospecto dudara.


Abracemos al género de forma sincera. Dejar de pisotearnos y humillarnos entre nosotras para luego llamarlo mentoría o empoderamiento ¡Basta ya de exceso de positivismo barato que no lleva a ningún lado! Pueden existir un millón de comisiones pro mujeres, pero no sirven de nada si no estamos educadas y atemperadas a nuestra realidad social y económica.


Es tiempo de que todas podamos sentirnos representadas sin importar nuestros gustos y que la sociedad pueda hacer las paces con eso. Para lograrlo necesitamos herramientas educativas a nivel emocional y profesional; ya que van atadas una de la otra. Cuando te sientes cómoda en tu propia piel, eres invencible y no te importa lo que te digan porque sabes lo que eres y lo que vales. Fomentemos la inclusividad e igualdad sin miedos, para lograr los resultados que buscamos.


Si una mujer avanza y siembra la semilla, imagina lo que podemos hacer juntas en tiempos de cosecha si nos apoyamos.


La autora es Edmée Montilla, presidenta de la agencia Edann Marketing & Communications Group y directora de la división de Mujer AsoPymes (Asociación de Pequeña y Mediana Empresa).


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